Cómo evitar el egoísmo infantilSeguro que si tu hij@ es mayor de 18 meses habrás escuchado de su boquita más de una vez “¡esto es mío!”. Te preocupas porque no quiere compartir nada y entras en duras batallas para que tu pequeño no se salga con la suya. Su egoísmo se muestra con otros niños de su edad y con sus hermanos y quieres evitarlo a toda costa, pero lo cierto es que es lo más normal que se sienta el centro del mundo.

El egocentrismo infantil

A partir de los 18 meses, l@s niñ@s tienden a decir mucho la frase “¡es mío!”, casi tanto como “mamá” y “papá”. A estas edades desarrollan un fuerte sentimiento de posesión sobre las personas más cercanas, así como de los objetos de su entorno. Por ello, se niegan rotundamente a compartir o prestar “sus cosas”.

El reconocido psicólogo Jean Piaget, habla en sus estudios de que esta fase de egoísmo es pasajera, prolongándose hasta los 24 meses, aunque en algunos niños se muestra hasta los 4 ó 5 años. En esta etapa de egocentrismo infantil, el niño sólo reconoce su punto de vista, por lo que todas sus acciones se realizan para satisfacer sus deseos y no los de los demás.

Enseñar a compartir

Sí, se puede enseñar a prestar las cosas. La predisposición a no compartir puede ser paulatinamente reducida gracias a la educación en el hogar y en el colegio. En nuestra escuela infantil en Villaviciosa de Odón, Micos, también fomentamos estos valores de altruismo. Los pequeños cuentan con una capacidad muy alta de imitar las conductas de las personas de su alrededor, por lo que absorberán rápidamente conductas de generosidad.

Si a los niños se les transmite que compartir es divertido, se evitarán estas muestras de egoísmo. Por ejemplo, si les hacemos entender que compartir un juguete les servirá para poder jugar con otros niños y hacer nuevos amigos, les estimulará para ser menos egoístas de una forma natural.

Consejos para que los niños aprendan a compartir

  • Diferenciación entre compartir, prestar y turnarse: Si le explicamos al niño que ha de turnarse un juguete con otro niño, no tendrá una sensación de pérdida tan grande.
  • Diferenciación entre lo que es suyo y lo que es de todos: Es tal el sentimiento de posesión a estas edades que ya no sólo consideran que lo suyo no se comparte, sino que lo de los demás también es suyo. Hay que enseñarles a diferenciar, explicarles que existen objetos en su entorno que pueden usarlos otras personas, como es el ejemplo de un columpio de un parque.
  • Participación en juegos en grupo: El niño se comportará de una forma más generosa si juega a algo que no sea individualista. Jugar con otros niños hará que tenga que compartir una pelota, por ejemplo.
  • No obligarle a compartir: A simple vista, parece efectivo y contundente el hecho de obligar a un niño a prestar algo a otras personas que aprecie mucho, puesto que lo verá como un acto cruel. Si es un objeto que presenta una fuerte carga emocional para el niño, no es recomendable obligarle a compartir.
  • No amenazar: Es más recomendable explicar los beneficios de compartir un objeto que amenazar con un castigo si no se presta. Jugar con los otros niños o intercambiar juguetes son algunas de las consecuencias positivas de compartir.

Así que si tu hij@ parece egoísta, no te preocupes, es otra fase en su crecimiento que tiene que pasar, aunque siempre puedes evitar ciertas conductas que acabe replicando cuando sea mayor. ¡Ánimo!

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